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Mamás colaboradoras en aula
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El origen de la experiencia En el año 2000, María Angélica Mora, profesora de 1° Básico, empezó informalmente una experiencia piloto. A partir de ésta, la Dirección del colegio consideró la posibilidad de ampliar y de sistematizar la participación de los padres en la sala, como una forma de integrarlos en el proceso educativo de sus hijos y como una ayuda concreta a los profesores de Primer Ciclo Básico (1° a 4°).
En ese primer experimento, los principales aportes de las madres colaboradoras se concentraron en: ayuda al profesor en la organización del aula, mantención del orden y aseo de la sala, mejoramiento de la entrega de material, seguimiento estrecho de las condiciones conductuales y de aprendizaje de todo el grupo, es decir en la agilización del proceso general de trabajo a través de la creación de las condiciones ambientales adecuadas en el aula.
En vista de que la experiencia fue positiva, en el año 2001 se decidió formalizar la iniciativa para darle continuidad en el colegio. Amaya Catalán –psicóloga y Coordinadora de Programas y Proyectos- y Marcela Jaime –psicopedagoga de 1° a 4° Básico en el colegio- emprendieron una serie de acciones destinadas a organizar y sistematizar el trabajo de las madres:
1) Sesiones de trabajo con los profesores. 2) Reglamento de trabajo en el aula. 3) Curso de capacitación para los padres colaboradores: “Estrategias de apoyo en el aula para padres y apoderados”.
Sesiones de trabajo con los profesores Al iniciarse el año escolar 2001, se efectuaron dos sesiones de trabajo de tres horas cada una aproximadamente.
La idea de estas sesiones fue generar una instancia que permitiera a los profesores de 1° a 4° básico entregar pautas que orientaran la labor de los apoderados en su sala de clases.
El punto de partida fue un cuestionario de preguntas estructuradas donde se pidió al profesor referirse a la experiencia del año anterior y considerar los siguientes aspectos:
- Funciones asignadas al apoderado en el aula.
- Habilidades pedagógicas y personales que debe tener el apoderado colaborador.
- Principales aportes realizados por los apoderados colaboradores.
- Principales dificultades observadas en el desempeño de los apoderados.
- Características de la relación que debe existir entre apoderado/profesor y entre apoderado/alumno.
Luego, las percepciones, opiniones y experiencias personales recopiladas fueron puestas en común, delimitando y focalizando los aspectos claves para el grupo de profesores.
Gracias a estas reuniones fue posible determinar sus necesidades, sus expectativas, la delimitación del espacio del profesor y del apoderado, las restricciones en la labor de los colaboradores, los criterios de selección de los padres y otros, con el objetivo de formular un “manual de procedimiento” o “reglamento interno” que aunara los criterios de todos los involucrados.
Reglamento de trabajo en el aula La revisión de los cuestionarios y de las sesiones de trabajo con los profesores permitió elaborar un “Reglamento para trabajo con las madres colaboradoras en aula” con el fin de aplicar criterios y procedimientos comunes para el mejor desempeño de los profesores y de los apoderados colaboradores.
Este reglamento interno o manual de procedimientos desarrolla los siguientes aspectos:
1)Requisitos para poder ser apoderado colaborador. 2)Funciones de los apoderados colaboradores. 3)Restricciones al apoderado colaborador en sala. 4)Relación del apoderado colaborador con el docente y los alumnos.
Curso de capacitación para los padres colaboradores “Estrategias de apoyo en el aula para padres y apoderados” es el nombre del curso diseñado y dictado por Amaya Catalán y Marcela Jaime con el objetivo general de capacitar a los colaboradores en metodologías básicas y desarrollo de habilidades que les permitan apoyar al profesor en el trabajo en el aula.
Se trata de un curso gratuito con reconocimiento Sence que tiene una duración de 30 horas y un máximo de inscripciones de 20 alumnos. Es impartido en las dependencias del colegio, durante los meses de Abril y Mayo, en las tardes.
A fines del mes de Marzo, al momento de invitar a la reunión de padres y apoderados del mes, se publica en el colegio un aviso para que los padres (padre y/o madre) o apoderados se inscriban en el curso, con la aclaración de que es un requisito obligatorio para convertirse en colaboradores en el aula.
Como en cualquier curso regular, existe un sistema de evaluación que no pretende calificar a los apoderados sino más bien dar formalidad al curso y establecer normas mutuamente reconocidas y respetadas.
Por lo mismo, es posible reprobar el curso y el principal motivo es la inasistencia. La inasistencia al 20% de las clases, es decir a 6 horas pedagógicas, significa la reprobación de la capacitación. La concurrencia a todas las clases es fundamental pues se realizan una serie de dinámicas de grupo presenciales que no es posible reproducir en un documento de trabajo y “recuperar” en la casa.
De los 20 alumnos que se inscribieron al curso del año 2002 –hasta ahora sólo mamás-, 15 lo terminaron y 8 colaboran en el colegio.
Las 7 madres restantes han conseguido trabajo remunerado fuera del colegio (en supermercados, colegios, cuidado de niños en casas particulares) gracias al reconocimiento externo que tiene la capacitación. También han decidido participar más activamente en las directivas de los cursos.
Estas dos consecuencias del curso no estaban previstas originalmente pero se consideran positivas para la comunidad escolar en particular y de la Pintana en general.
Al finalizar la capacitación, se realiza una ceremonia a la cual pueden asistir los hijos y esposos si las homenajeadas lo desean. En esa oportunidad, las alumnas reciben un certificado y una piocha de identificación donde está inscrito el nombre de cada una y su rol específico como colaboradora en aula.
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Colaboradoras en acción
Actualmente hay 8 madres colaboradoras que trabajan en las aulas de 1° a 4° Básico. Están repartidas de a 2 por curso con un sistema de turnos.
Su trabajo es voluntario y no remunerado pues la Corporación Aprender y el Colegio Polivalente de la Pintana han pretendido crear un espacio de participación y no una fuente de trabajo para estas mujeres.
Por la misma razón, el colegio, aunque pide a las colaboradoras en aula una participación regular, no les hace exigencias que no puedan cumplir y se adecua a su disponibilidad.
El tiempo mínimo de permanencia en la sala es un bloque diario -2 horas pedagógicas, 1 hora y media cronológica-. El número de días que las madres colaboran es fijado por ellas mismas y de común acuerdo con el profesor.
Los cursos en los que cada mamá participa son asignados al azar, cuidando siempre que no corresponda al curso de los propios hijos para evitar roces y conflictos de autoridad entre la madre, el profesor y el alumno(a)/hijo(a).
El horario se elige conforme a la necesidad del profesor y la disponibilidad de la mamá colaboradora. Algunas madres no pueden ayudar durante las horas de clase, pero lo hacen en el comedor y en las duchas a horarios fijos.
Cada semestre se realiza una evaluación de la labor realizada por las colaboradoras y de los resultados obtenidos en el aula. Consiste en una reunión a la que asisten la encargada del Programa (Amaya Catalán) y las mamás colaboradoras, y en la que se conversa en forma conjunta sobre la experiencia del año.
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Por otra parte, los profesores que han tenido colaboradoras trabajando en sus salas evalúan la experiencia, ya sea a través de una reunión, ya sea por medio de un cuestionario.
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| Testimonios de Mamás colaboradoras: Adelina Castro y Viviana Zarabia cuentan con orgullo su experiencia de trabajo en el aula, sus motivaciones para hacerlo y las repercusiones positivas que ha tenido esta actividad en sus vidas. |
Testimonio docente sobre el proyecto Mamás en aula: Luisa Fritz, profesora básica, comenta la relación entre apoderado y profesor en la sala de clases.También evalúa los beneficios de esta iniciativa en el proceso de aprendizaje de los alumnos. |
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