Trigger

Experiencias

No hay excusas: Observación y retroalimentación

Observación y retroalimentación: la clave para el desarrollo del profesor

El 9 de enero de 2015, se llevó a cabo el seminario dictado por Paul Bambrick-Santoyo “No hay excusas”, en un formato de taller práctico. La actividad fue organizada por Fundación Astoreca, Belén Educa, SIP, Aptus Chile, Enseña Chile y Fe y Alegría.

Paul Bambrick-Santoyo es director ejecutivo de Uncommons Schools, red de colegios vulnerables en Estados Unidos que ha logrado obtener los primeros lugares en las evaluaciones estatales. Él asegura que la clave del éxito de sus colegios radica en la educación continua de sus profesores, ya que para educar en la vulnerabilidad no basta con los estudios universitarios, sino también es necesario un entrenamiento práctico.

En su trayectoria ha entrenado a más de 10 mil líderes de educación en el mundo, y tras una visita a Chile, dio a conocer las claves para el desarrollo profesional del profesor.

El expositor planteó en el  seminario que el desafío de quienes trabajan en contextos vulnerables es hacer que sus niños tengan éxito en la vida.  ¿Cómo se logra eso? Entregando educación de excelencia, la que se consigue a través de la calidad de los profesores y del  liderazgo del colegio.

Bambrick-Santoyo, en su trayectoria de profesor, pasando por subdirector, director de escuela y actualmente director general de la red, ha tenido la posibilidad de observar a cientos de profesores y escuelas, y ha podido descubrir qué marca la diferencia entre las buenas y las de excelencia.

Por una parte existen profesores excepcionales que por su sola influencia logran cambiar el rumbo en la vida de los niños, pero ¿cómo lograr que todos los profesores tengan ese mismo nivel? Eso dependerá del liderazgo de los directivos de un establecimiento.

Cuando los directores se preocupan de mejorar el desarrollo profesional de sus profesores, esos profesores logran mejorar más rápido. Y ¿cómo se mejora el desarrollo profesional de un profesor? A través de la observación de clases y la retroalimentación. Pero esta no debe ser de cualquier forma, sino que deben existir ciertas claves en ella para alcanzarlo.

Paul se preguntó, qué se hace en los colegios donde se obtienen mejores resultados. Cómo logran esos establecimientos haber pasado de estar bajo el promedio a sobresalir sobre los exámenes estatales y nacionales. Por lo que decidió seguir a los ocho mejores directores durante dos años y se dio cuenta que todos tenían algo en común: la observación de clases y la retroalimentación.

El propósito de la observación de clases no es evaluar, sino acompañar a los profesores en su desarrollo profesional. Ese trabajo se logra con una retroalimentación acotada con la posibilidad de practicar aquello que se debe mejorar.

Un entrenador no le dice al tenista “mejora tu juego para ganar”, sino, “practica tu revés”. Cuando ya lo tiene cubierto, le pide que “practique el saque” y así va trabajando y mejorando técnicas acotadas que harán que pueda ganar el partido. En la sala de clases ocurre lo mismo. Al observar una hora pedagógica completa y después darle una lista de cosas que “no hizo bien” y que debe mejorar, es probable que el profesor no sepa por donde partir y por ende no mejore nada. En cambio, si después de cada observación breve, el director es capaz de decirle un aspecto específico, claro, medible, que puede mejorar en una semana, el profesor podrá focalizar su esfuerzo en ese detalle concreto para mejorar. Y al cabo de un año habrá mejorado tantos aspectos como observaciones haya tenido.

Por otra parte, todos los profesores de una escuela deben hablar en un mismo lenguaje, de manera que todos sepan que se espera de ellos y qué significan determinados conceptos. Por ejemplo, se debe explicitar qué se espera de una clase con todo el curso atento: el 100% de los alumnos poniendo atención.

Paul Bambrick-Santoyo asegura que si el equipo directivo le dedica tiempo a la formación de sus profesores,  acompañándolos en su trabajo dentro de la sala de clases, entregándoles estrategias concretas para mejorar su práctica docente, el impacto que tiene para los alumnos es la mejor inversión que se puede hacer para lograr mejorar la educación, y por lo tanto,  que no haya excusas para que los niños de contextos vulnerables puedan ser los dueños de sus destinos.

Para lograr que los profesores mejoren en la sala de clases, Bambrick propone 4 claves que deben ocurrir en el proceso de observación y retroalimentación para que éste sea eficaz.

  1. Garantizar observaciones regulares y frecuentes.
  2. Identificar los pasos a seguir (para mejorar) adecuados.
  3. Retroalimentación efectiva.
  4. Hacer responsable al profesor en su mejora.

Paul Bambrick-Santoyo

paulbambrickPaul Bambrick-Santoyo es  director ejecutivo de Uncommons Schools, una prestigiosa red de colegios pública-privada norteamericana (en Newark, New Jersey) que ha tenido excelentes resultados académicos con alumnos que corresponden a sectores pobres y marginales de Estados Unidos, quienes en su mayoría son hijos de inmigrantes. Es reconocido a nivel internacional por haber entrenado a más de 10 mil líderes de colegios alrededor del mundo.

Bambrick -Santoyo es autor de varias obras: Driven by DataGreat Habits Great Readers y Leverage Leadership, su última obra.

Garantizar observaciones frecuentes y regulares

El equipo directivo debe tener en su horario semanal, tiempo fijado y dispuesto para la observación (15 minutos por clase) y para la retroalimentación (30 minutos). De esta manera puede observar y dar retroalimentación a más profesores cada semana. Así,  se garantiza el tiempo para esta importante labor y no se deja pasar por las urgencias del día a día.

Es clave también que las observaciones sean por tiempos breves (máximo 15 minutos) y no de la hora pedagógica completa. Esto por dos motivos, en primer lugar se puede observar a más profesores y  en segundo lugar, se puede focalizar la observación.

En consecuencia, cuando se implementa un horario para la observación y retroalimentación,  el profesor recibe tantas oportunidades de mejorar en un año como la mayoría de los profesores recibe en 20 años. Si en cada observación el profesor mejora en un pequeño aspecto, su práctica docente mejorará exponencialmente

Por ejemplo, en este calendario de un coordinador, hay tiempo disponible para observar y retroalimentar a 15 profesores cada semana, por lo que si tiene 30 profesores a su cargo, podrá observar a todos sus profesores cada 15 días y cada profesor recibirá por lo menos 15 oportunidades para mejorar (considerando que son 40 semanas lectivas al año).

 

 

Pasos a seguir

Después de la observación, el directivo debe identificar y elegir un aspecto en el que el profesor debe mejorar y determinar los pasos que deberá seguir para ello. El criterio de la elección del aspecto a mejorar debe ser aquello que tenga mayor impacto en la enseñanza.

Para poder establecer los pasos a seguir, tanto el director como el profesor, deben tener conocimiento sobre la enseñanza de excelencia y un lenguaje común para saber qué es lo que se espera. (Para esto se pueden utilizar las técnicas del libro Teach like a Champion, de Doug Lemov).

Los pasos a seguir más eficaces son aquellos que:

  • Tienen mayor impacto, es decir, le ayuda al profesor a mejorar lo más rápido y significativamente.
  • Claro y medible, es decir, que sea entendible y que exista evidencia para poder medir si se mejoró.
  • Tamaño acotado, es decir, que logre mejorar en una semana.

Es muy diferente decirle a un profesor “Apoya a los alumnos cuando tienen una respuesta incorrecta” a decirle “Luego de corregir el error, vuelve al alumno que se equivocó para que de la respuesta correcta”. En el primer caso, el profesor se preguntará ¿cómo hace eso?¿Cómo puedo saber si lo estoy logrando? En el segundo, tiene un criterio medible para saber si se cumple su objetivo y en una semana puede lograrlo.

Lo difícil en esto es saber por dónde comenzar cuando son más de una cosa las que debe mejorar. El criterio debe ser aquello que tenga el mayor impacto posible en los alumnos. Para eso, Bambrick-Santoyo establece una trayectoria común de los pasos más usados por estos directores excepcionales en su retroalimentación a lo largo del año escolar que tienen directa relación con aquellos aspectos más relevantes que debe mejorar un profesor porque tienen más impacto en los aprendizajes de los alumnos.

Para todo lo anterior, el directivo debe escribir los pasos a seguir antes de decírselos al profesor. Solo de esa manera estarán claros y la retroalimentación será eficaz.

Si el director no sabe con claridad el siguiente paso, los profesores tampoco lo entenderán.

Retroalimentación

Tras la observación, debe llevarse a cabo la retroalimentación lo antes posible, sin pasar de la misma semana de la observación.  Ésta debe ser en vivo, no entregando un informe, y hay que asegurarse que el profesor practique el siguiente paso para mejorar la enseñanza.

Para que la retroalimentación sea efectiva  y tenga resultados, debe seguir ciertos pasos. Para pedirle a un profesor que mejore en determinado aspecto y éste lo haga,  tiene que haber un trabajo de refuerzo positivo, entendimiento, práctica y acompañamiento asociado a los aspectos a mejorar.

Antes de la retroalimentación, el directivo debe preparar la instancia, durante la observación, detectando tanto los aspectos positivos de la clase como lo que debe mejorar.

Luego, durante los 30 minutos de retroalimentación, el directivo debe seguir 6 pasos:

1° Felicitar. Es fundamental comenzar por destacar los aspectos positivos de la clase. Debe ser una felicitación precisa que narra la acción del profesor. Idealmente estos deben nacer del mismo profesor y se debe hacer el trabajo de metacognición, porque no basta con saber que se trabajó bien, sino que debe entender por qué se hizo bien. También se debe hacer un monitoreo de la última retroalimentación, hablando sobre lo trabajado ahí y el crecimiento al respecto.

2° Hacer preguntas dirigidas. En vez de decirle “esto estuvo mal”, es preferible hacer preguntas de manera que el mismo profesor se de cuanta dónde estuvo su error, y él vaya descubriendo cómo puede hacerlo mejor. Debe lograr comprender la brecha entre lo real y lo esperado. El director debe conocer el punto de partida del entendimiento del profesor y ser una guía en este análisis y debe ir verificando el entendimiento por parte del profesor. Esto además desarrolla el hábito de la autocrítica que es muy importante.

3° Explicar detalladamente los pasos a seguir (deben ser acotado, medible, claro y con alto impacto). A partir del aspecto a mejorar establecido, el director debe mostrar de manera clara, concisa y digerible los pasos a seguir para que el profesor mejore. El profesor debe comprenderlos y ser capaz de exponerlos él mismo y escribirlos.

4° Planificar los cambios esperados para las próximas lecciones. Se deben definir todas las acciones a seguir, los momentos, etc., de cómo deberá llevar a cabo los pasos durante sus próximas clases.

5° Practicar con el profesor los pasos a seguir. Se debe definir qué es lo que se espera que el profesor haga y qué debe hacer el alumno. Se deben establecer expectativas e instrucciones claras. Deben hacer real los pasos a seguir, donde el director los modela o actúa como alumno para que el profesor pueda practicar cómo deberá actuar para mejorar. Mientras más práctica se realice con el profesor, mejor preparado llegará a la sala de clases. Hay que hacer real los pasos a seguir.

6° Hacer seguimiento. Se determina cómo, dónde o cuándo se monitoreará que esté llevando a cabo los pasos. Ya sea en una planificación o dentro de la sala de clases.

Profesor responsable

Crear un sistema de seguimiento para asegurar que todos los profesores realicen las mejoras. No debe ser una rúbrica, sino una tabla de registro de las observaciones. Debe existir un seguimiento para todas las interacciones de los profesores. Se debe llevar un registro de estas acciones. Esto asegura que todos los profesores están recibiendo la correcta proporción de observaciones acordes a sus necesidades y poder dar seguimiento al progreso las metas específicas para el éxito de cada profesor. Así mismo, permite observar los avances en las recomendaciones durante el año.

 

nhe2

La planilla debe tener una pestaña para cada profesor con la fecha, tipo de interacción, acciones a seguir y evidencia de cumplimiento y otra pestaña con el resumen con todos los profesores y sus acciones más recientes.