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Experiencias

Corporación Crea+: Competencias para asesorar

Con mucha alegría hoy tenemos la posibilidad de colaborar con el portal Educando Juntos desarrollando un contenido para compartir los hallazgos que nos han dado buenos resultados en esta década de acompañar profesores. Hoy estamos trabajando en 25 colegios de 4 regiones.

Esperamos que nuestra experiencia pueda transformarse en un recurso para aquellos equipos directivos y técnico pedagógicos que se preguntan día a día ¿cómo poder ayudar a los profesores a mejorar su desempeño?

La Corporación Crea+ ha diseñado un tipo particular de asesoría que responde a los desafíos del desarrollo profesional docente hoy. Un modo de acompañar a los docentes de la asignatura matemática en escuelas vulnerables que ha sido bien recibido. Nuestro equipo aprende y desarrolla una serie de competencias que le permite realizar su trabajo junto a los profesores, en el aula, reestructurando la enseñanza y ajustándola paulatinamente al principio básico de nuestros tiempos: la diversidad es la norma.

El trabajo técnico pedagógico tiene hoy el desafío de poner en primer lugar la tarea de formar aprendices expertos más que sólo transmitir contenidos. Ese ha sido nuestro anhelo: desde la pasión por la asignatura matemática contribuir al cambio de paradigma ayudando a transformar la manera en la que piensa la escuela para que ésta alcance mejores aprendizajes.

Mantener una reflexión continua al respecto nos ha ayudado a alcanzar nuestros buenos resultados. Entre algunas de las organizaciones con las que trabajamos en alianza en este camino están: la Iniciativa ARPA del Centro de Investigación Avanzada de la Universidad de Chile, SEMINARIUM Certificación, Elige Educar y “Renata y las Matemáticas”; esta red que va creciendo es uno de nuestros mejores logros y nos ayuda a cumplir nuestro sueño de trabajar por una educación de calidad especialmente allí donde más se necesita.

En el siglo XXI el objetivo de la escuela es graduar aprendices expertos. Se trata de poner el foco en la habilidad de aprender a aprender por sobre la transmisión de un contenido puro. En este contexto la competencia de saber escuchar es fundamental para el logro de esta meta ¿La razón? En el paradigma anterior los alumnos venían a escuchar al profesor, en cambio hoy es el profesor el que entra a asegurar que sus estudiantes lo escuchen. En la base del aprendizaje está la escucha y, como nadie puede enseñar lo que no tiene, la primera pregunta que todo docente podría hacerse es ¿Qué tan bueno soy escuchando?

En el artículo Platón revisitado: aprender a través de la escucha en el mundo digital, el enfoque del Diseño Universal del Aprendizaje nos dice: “Aprender a escuchar es crítico, ya que escuchando somos capaces de aprender y de comunicarnos unos con otros”. La escucha es el origen de la capacidad interpretativa del ser humano y la puerta a su mundo interior en el que se mueven las motivaciones personales, toda la riqueza y potencial de la diversidad de talentos que tenemos en el aula.

Lo más interesante es que escuchar correctamente abre a la transformación, al aprendizaje. En un espacio de mentoría docente, el asesorado debe percibir que está siendo escuchado y el asesor debe demostrar algo muy importante: que al escucharlo aprende, revela su propio proceso de transformación-aprendizaje para poder ayudar. No se puede asesorar a todos los profesores por igual: no sólo los estudiantes son diversos, también los profesores lo son y los colegios. En cada asesoría la misión del mentor es elicitar, desde la confianza, con el docente las respuestas al desafío de enseñar a ese grupo particular de estudiantes.

Escuchar es una competencia que se puede desarrollar y ejercitar para el dominio profesional. Muchas organizaciones la trabajan como la clave para constituir equipos de alto desempeño. En nuestra experiencia muchos de los obstáculos que encontramos en un colegio para alcanzar los buenos resultados están relacionados con problemas de escucha y resulta que, como dice Rafael Echeverría, “Los problemas de escucha suelen ser recíprocos. Quien no se siente escuchado, normalmente tampoco sabe escuchar a los demás”.

Textos que acompañan esta entrega:

“Plato revisited: learning trough listening in the digital world”. David Rose y Bridget Dalton, National Center on Universal Design for Learning, 2006.

“La escucha” (Fragmento). En: Escritos sobre aprendizaje, Rafael Echeverría, JC Sáez Editores, 2012.

 

 

Todo proceso de mejora en la escuela tiene su origen en el encuentro entre dos o más personas, en una conversación. Le pedimos a una conversación, o a un conjunto de ellas, que el resultado sea el cambio en la manera en que se hace la enseñanza.

Pero no es fácil cambiar la manera en que habitualmente se hacen las cosas. La capacidad de generar ese aprendizaje transformacional define a una organización de alto desempeño: estar conectados con el cambio, con el propio aprendizaje.

¿Cuánto sabemos sobre conversar? Sobre esa inquietud compartimos estas cuatro ideas. No pretenden ser las únicas ni la verdad, sino una propuesta de reflexión docente.

1.“Conversar es acoger, un modo de hospitalidad humana”[i]. Hoy el aprendizaje es ante todo afectivo, se requiere un piso de confianza para que el asesorado pueda abrirse a la escucha. Un asesor(a) trabaja en espacios conversacionales donde los encuentros son genuinamente hospitalarios, entiende que construir y sostener esa disposición de ánimo es la base de su trabajo.

2.La conversación no tiene como eje principal el territorio de la acción: “¿qué hiciste y qué no hiciste?”, “bien o mal hecho”, “Mejor haz esto o esto otro”. La asesoría trabaja para ir de la acción al sentido, al por qué hacemos cierto tipo de acciones y no otras. ¿Hay enseñanza si no hay aprendizaje? Este desplazamiento debe trabajarse buscando el placer de una conversación interesante, ese placer es apertura al aprendizaje.

3.“Cada estudiante y educador necesita una persona de confianza que le haga preguntas provocativas y ofrezca críticas que ayuden”[ii] No hay recetas para la conversación. No sólo los estudiantes son diversos también los profesores lo son y una misma talla no sirve para todos, como dice el DUA. Todo cambia muy rápido y hacerse adicto a las recetas sólo anticipa una dependencia permanente de los métodos de turno.

4.Lo que está en juego es la identidad, lo que podríamos llegar a ser, el foco es el futuro. Si una conversación está centrada principalmente en lo que pasó nos perdemos lo más valioso: lo que podría pasar si probásemos cosas nuevas. El tránsito entre lo visto y lo que viene es una experiencia que el asesor(a) debe diseñar.

[i] Del texto de Humberto Gianninni.

[ii] Del texto de Costa y Kallick.

Hay dos puntos clave que hemos aprendido en los procesos de mejoramiento de resultados de aprendizaje: el peligro de los promedios y que todos los cursos son multigrado. Estas dos ideas fuerza nos ayudan a mostrarle a los profesores la importancia de tomar sus decisiones ajustadas a los resultados de cada grupo de estudiantes: no solo los estudiantes son diversos, las soluciones también lo son.

Se trata de modificar los relatos que condicionan la manera en que los equipos de profesores se comportan a la hora de construir sus planes de trabajo. Con frecuencia encontramos tres distorsiones que atentan contra el aprendizaje:

1.Muchas de las decisiones que se toman en la escuela pueden nacer de juicios que no tienen fundamento en datos, que son heredados de la cultura local: bajas expectativas de los estudiantes, por ejemplo. Decir que alguien “es malo para las matemáticas” es un juicio que es fácilmente desechable si con un método adecuado el estudiante aprende lo que no había aprendido antes. Nada mejor que un buen resultado para modificar las opiniones que teníamos. Principio número uno: si los datos cambian los juicios también.

2.Muchos equipos técnicos, buscando un desempeño exitoso, se “enamoran” de cierta teoría y deciden implementarla en su establecimiento. Ya sea porque la teoría nos gusta o porque nos dio resultado en otro momento, implementar una visión pedagógica en la escuela a veces se torna más importante que la tarea de que los estudiantes aprendan. Este camino puede llevarnos a que los profesores se vean forzados a realizar actividades que no traen resultados positivos cuestionando la labor docente más que el enfoque. Principio número dos: que la práctica impulse a la teoría y no al revés.

3.Una de las soluciones más usadas las últimas décadas fue la de los programas estandarizados: una misma manera para muchos colegios. Hoy “lo mismo” no es garantía de éxito, ese enfoque se hizo obsoleto con la primacía de la diversidad. Las soluciones deben ser flexibles y adaptativas diseñadas desde los datos que se recogen “frescos” en el día a día. Es más, lo que una asesoría debe hacer es enseñarle al profesor la capacidad de decidir con datos permanentemente, ya no se trata de entrar a la sala a cumplir una planificación hecha en enero, se trata de entrar a la sala a “leer” la información con la que contamos y re diseñar permanentemente la enseñanza. Principio número tres: una misma talla no sirve para todos.

¿Cómo podemos mejorar nuestra práctica en el uso de datos? Nosotros estamos permanentemente buscando una manera de procesar la información. Los promedios esconden mucha, los rankings de resultados estigmatizan al curso y las divisiones forzadas (en tres o cuatro partes) no muestran la real diversidad: dentro de un curso podemos encontrar tres, cuatro, cinco o seis grupos. La gracia es dejar que los datos nos hablen. Compartimos con ustedes nuestro gráfico favorito, el de distribución. Aquí tres mediciones de un cuarto básico real este 2017, de una comuna vulnerable de Santiago. En los gráficos se aprecia cantidad de estudiantes por porcentaje de logro. Nuestro trabajo es hacer que cada barra avance hacia la derecha, incentivando que cada estudiante dé su máximo potencial. El primer paso es construir una cultura basada en la evidencia.

*Textos de referencia para esta entrega:

-Driven by Data, Paul Bambrick

-Las Palancas del Liderazgo Escolar, Paul Bambrick

 

 

“Una de las formas más exitosas de reforzar y aumentar el interés de los estudiantes es dándoles opciones y oportunidades para el control personal.”[1] Una de las principales metas de la educación del silgo XXI es la autonomía, tal vez la principal. Para desarrollar y profundizar en el concepto de autonomía, tomaremos desde ella dos caminos: la no dependencia y la flexibilidad.

La dependencia es una de las grandes enemigas del trabajo que realizamos acompañando profesores. Para nosotros, todo proceso en la escuela que genere dependencia no es enseñanza, no se relaciona con el aprendizaje. Es complejo, porque una de las grandes tentaciones en el negocio de las asesorías técnicas es generar la dependencia del asesorado, porque tiende a asegurar un futuro contrato. Pero quienes estamos en este rubro tenemos el imperativo ético de generar aprendizaje, es decir, lo opuesto a la dependencia.

En el acompañamiento docente el mentor debe estar preguntándose permanentemente si está favoreciendo la autonomía del profesor, verificando que no está creando una relación dependiente. Ejemplos prácticos hay muchos: no permitimos los modelamientos de clases completas por parte de nuestro equipo, sabemos que es mucho mejor hacer juntos que dar un rol pasivo al profesor asesorado. Es fundamental llevar al docente a hacerse cargo de sus resultados, porque la dependencia tiene muchas voces y una de ellas suena así “yo hice todo lo que me dijeron y no dio resultados, no es mi culpa”, en ese caso se depende del otro para delegar la responsabilidad.  No es un camino fácil, significa empoderar al otro para desafiar lo que hacemos. Se trata de decirle: “quiero escucharte, si tu interpretación de la evidencia es más poderosa que la mía, adaptemos lo que traigo a tus hallazgos”. Nadie es más experto en los estudiantes que el profesor que está con ellos, ese enfoque es parte de aceptar la diversidad.

Por otro lado, algo que cuesta mucho instalar en los equipos pedagógicos es la flexibilidad, la capacidad de adaptación. Hemos sido formados en construir una planificación para luego seguirla al pie de la letra, independiente de lo que pueda ir sucediendo en la clase. Hemos sido formados para seguir estructuras rígidas para pensar la clase. Pero hoy lograr la meta de aprendizaje es un fenómeno muy complejo que desafía al profesor a tomar decisiones permanentemente: dentro de una unidad, dentro de una semana, dentro de una clase. Soltar lo que hemos planificado nos cuesta. A nosotros nos ayuda esta idea: el papel no enseña, tampoco el data, ni la tele, somos nosotros, los educadores los que enseñamos. Estar ahí para escuchar a los estudiantes es algo que sólo las personas podemos hacer y, ya vimos, la escucha es la base del aprendizaje.

Cuando una asesoría va bien encaminada es cuando los docentes son capaces de visibilizar su proceso de aprendizaje, de hablar de él señalando que van encaminados hacia esa autonomía y adaptabilidad profesional que el siglo XXI le pide a los profesores.

[1] CAST (2008). Universal design for learning guidelines version 1.0. Wakefield, MA: Author.